lunes, 27 de junio de 2011

¿Sabían que el cerebro es nuestra principal zona erógena?

 Es indiscutible tanto a nivel bioquímico como a nivel de los pensamientos, las fantasías y de los procesos neurológicos, en especial el encéfalo junto a la médula espinal es donde se procesan todos los estímulos y sensaciones placenteras relacionadas con lo fisiología y función sexual, mezclándolos con lo cognitivo y emocional.
Eso quiere decir que, existen una serie de factores que inducen  anímicamente, psíquicamente, ambientalmente, una relación de pareja con “química común” a una búsqueda erótica satisfactoria.  Sin una adecuada confianza, deseo y cualidad de y hacia donde proviene esos  estímulos, más la confluencia de lo que procede de otros sentidos, cualquier contacto de estimulo sexual no producirá excitación.
Somos también cuerpos, además de cerebro/mente, emociones. La dinámica de la actividad sexual involucra a ambos, y a todos los sentidos. El cuerpo humano deviene en una especie de territorio por donde transita la experiencia erótica.
Es a través de nuestros propios “toques” que comienza el conocimiento de uno/ una  misma/o y de relación con otro. La piel, es nuestro órgano más grande, expuesto y erógeno de nuestro cuerpo, posee una superficie de unos 18000 cm2 y comprende alrededor de millón y medio de receptores sensitivos, se puede decir por tanto que la superficie dérmica es el órgano sensorial más extenso.
Sabemos de manera informal mas que formal que  las zonas erógenas son aquellas partes de nuestro cuerpo, sobre todo las más externas piel y mucosas (interior de la boca, vagina, ano), muy sensibles y especialmente capaces de proporcionar placer erótico o sexual al ser estimuladas con esa finalidad.
La particularidad de cada territorio corporal a la respuesta sexual no coincide para todas las personas. Para algunas, se circunscribe principalmente al área genital y a otras, prácticamente todo el cuerpo es una zona abierta a experimentarse como erógena. Además, todos y todas estamos condicionados por una especie de registro que nuestro cerebro/cuerpo guarda, de aquellas áreas que en la infancia, o en el pasado, nos hicieron sentir especialmente bien o no fueron nunca acariciadas o estimuladas, de lo cual podemos buscar la repetición o la evitación, inconscientemente.
Estos territorios corporales son especiales y susceptible a reaccionar a un   estímulo erótico, el cual probablemente derivará en un intercambio sexual. La piel tiene múltiples funciones como servir de capa protectora y transpirador (regula la temperatura corporal). No tiene mucho sentido decir que esto es algo aleatorio, cuando existen indicios de que la misma evolución ha destacado atributos y funcionalidades erótico-sexuales en los humanos, más allá del objetivo reproductor, clara y significativamente en comparación con otros primates. No sólo esta cualidad de la piel y mucosas, sino su aspecto y escasa vellosidad, el volumen de senos y nalgas en la mujer, la longitud y vistosidad del cabello también en la mujer, la capacidad de desear tener actividad sexual en cualquier época del año sin ciclos de celo concretos, o el tamaño y vistosidad de los genitales masculinos son ejemplos.
El mismo diseño o evolución biológica, probablemente, se ha enfocado hacia la potencialidad de vivir todo el cuerpo como erógeno, en especial su capa exterior o dérmica, provista de infinidad de receptores y transmisores nerviosos de sensaciones hacia el cerebro. Puede pensarse por tanto que todos poseemos tal potencialidad y que, quizás, no la desarrollamos del todo por condicionamientos represores culturales y psicológicos.
Cada vez más estudios de la sexualidad evolutiva concluyen que todo este realce de erogenicidad y sexualidad, confirma la posibilidad de que la sexualidad humana haya sido orientada evolutivamente no sólo hacia la reproducción, sino también hacia un componente lúdico, de placer que tiene por objetivo elementos de unión, apaciguamiento y conciliación entre la pareja humana que garantizan una estabilidad en todos los aspectos al cachorro humano, que por cierto es él que tarda mas en valerse por si mismo o alcanzar la autonomía hablando en términos puramente biologicistas..
Conocer la existencia de los territorios más placenteros  de estas zonas erógenas, así como la forma más adecuada de estimularlas o al menos y también la claramente inadecuada, tanto en uno/una  misma como en la otra persona o en el otro sexo, es importante para vivir satisfactoriamente una relación sexual. A menudo se define como un arte, y se llega a comparar al cuerpo humano con un instrumento que hay que aprender a tocar. Pero no debe tomarse como una cuestión meramente técnica. Estar demasiado pendiente de lo técnico, puede llegar a arruinar cualquier experiencia sexual, la cual es bueno que esté regida siempre por la espontaneidad y la creatividad (sentir y no pensar).
No hay que intentar estimular todas las zonas erógenas simultáneamente, lo que es imposible. Más que obsesionarse con ello, lo ideal es observar las reacciones de la otra persona a los estímulos que le proporcionamos, poner atención a las señales que nos envía, pedirle que lo verbalice o señale, e ir rectificando e innovando sobre la marcha, y con el tiempo ir creando una o, mejor, varias secuencias ideales de zonas a estimular. Si cada persona es un mundo, también lo es cada cuerpo.
En las sociedades llamadas occidentales o modernas, se destaca un tipo de cuerpos sobre otros, se estereotipa y se presupone unas formas por desgracia demasiado concretas y excluyentes de percibir y sentir a la otra persona, lo cual llega a penetrar en el ámbito de la sexualidad, empobreciendo dicho mundo erótico. Incluso el propio deseo sexual llega a estar mediado por esto. En los medios de comunicación  e información, en estas culturas consumistas, se condicionan  modelos de cuerpos con parámetros concretos de dimensiones, formas y tamaños, así como unas formas concretas de conductas para relacionarse e intercambiar estímulos placenteros con esos cuerpos ideales.
Esta continúa idealización lleva a la pérdida casi total del conocimiento corporal, tanto propio como ajeno con toda su diversidad, falta la contemplación de la desnudez real, autentica en los otros y, por qué no decirlo, de la visión real de otras personas relacionándose erótica y sexualmente, todo lo cual constituía en otros tiempos una fuente fundamental de conocimiento corporal y de desmitificación acerca de la sexualidad.
Una consecuencia grave de este empobrecimiento es que infravaloramos la propia capacidad para sentir o provocar deseo sexual, el cual es uno de los puntos clave que nos define como seres humanos, sentimos incomodidad frente a la intimidad, y nos convertimos a menudo en individuos neuróticos, obsesivos, impulsivos, retraídos o torpes, hipercríticos, en una búsqueda insaciable de la perfección y con ello haciéndole mucho daño a quien llegue a estar al lado y no cumple con esos parámetros.
 Finalmente  “sentir y no pensar”, "alimentar las fantasias sexuales" aceptar a nuestra pareja como es, la belleza está en la particularidad y no en la generalidad de los estereotipos que nos imponen.





viernes, 17 de junio de 2011

Las Disfunciones Sexuales y la Rehabilitación de la Salud Sexual

¿Qué es una Disfunción Sexual?

Existe una disfunción sexual cuando se alteran una o más fases de la respuesta sexual humana: deseo, excitación, orgasmo o resolución, impidiendo la realización “estándar de la respuesta sexual en un coito” de modo satisfactorio para sus actores.

La fase de deseo está ligada a la producción de fantasías (pensamientos) sexuales y eróticos, dando lugar al interés de ejecutar  algún tipo de actividad relacionada con esa fantasía.

La fase de excitación es fundamentalmente vascular, ya que se congestiona la zona pélvica  llenándose de sangre y produciendo la erección en el hombre y la lubricación y dilatación vaginal en la mujer.

La tensión sexual que aumenta progresivamente en la fase de excitación llegando a la fase de meseta (aumento de la frecuencia respiratoria, cardiaca, movimientos pélvicos…Etc.…excitación máxima), y luego se produce el orgasmo que consiste en una serie de contracciones musculares rítmicas coincidentes con la expulsión de semen en el hombre y la eyaculación femenina o espasmos musculares intensos en la mujer, junto con una sensopercepción de mucho placer  y gratificante para  ambos.

La fase de resolución consiste en el retorno al estado inicial de reposo y a todas aquellas modificaciones que se produjeron  en los órganos genitales y en el resto del cuerpo.

El esquema explicado anteriormente no es un mecanismo perfecto, ya que las fases de la respuesta sexual pueden alterar su orden, saltearse o suspenderse.

Las Disfunciones Sexuales más comunes en el hombre  y la mujer

Las Disfunciones Sexuales se ubican en las diferentes fases de la respuesta sexual. Puede verse alterada una sola fase o varias de ellas:

FASE DE DESEO
Cuando el trastorno se da en la fase de deseo nos encontramos con el deseo sexual inhibido o hipoactivo y el deseo sexual hiperactivo  o adiccion sexual tanto en el hombre  como en la mujer.

Deseo sexual hipoactivo:

El Deseo Sexual Hipoactivo (DSH) constituye uno de los trastornos más complejos de la clínica sexológica, tanto en lo que respecta a la identificación correcta de sus causas como a su tratamiento. Este cuadro consiste en la disminución o ausencia de fantasías sexuales y de las ganas de involucrarse en algún tipo de actividad sexual.

En general se trata de personas que prácticamente no piensan en el sexo de modo placentero, evitan las relaciones sexuales no porque les produzcan ansiedad o rechazo, sino por falta de interés. El funcionamiento sexual suele ser deficiente, tanto en lo que respecta a la fase de excitación como de orgasmo.

Las causas son complejas, y pueden involucrar factores físicos (enfermedades, uso de medicamentos, dolor), psicológicos (stress, depresión, preocupaciones, frecuencia sexual baja, pensamientos negativos), también muy vinculado a conflictos de pareja (relaciones disfuncionales, discusiones, violencia, cortejo pobre o inadecuado, déficit en la comunicación, infidelidad, no reconocer que el afecto que los unió un día ya no existe, la rutina) y sociales (exigencias estéticas y personales desmedidas, crisis socioeconómica, falta de información, etc.).

El diseño del tratamiento se realiza teniendo en cuenta las causas que están operando en el paciente en el momento de la consulta. Por ejemplo si de acuerdo con el diagnóstico del profesional el cuadro de inhibición del deseo sexual es secundario a una depresión, habrá que tratar primero esa patología; si es producto de una enfermedad médica como el hipotiroidismo, es necesario el abordaje de la enfermedad y evaluar posteriormente si el deseo mejoró; si creemos que la causa está relacionada con el consumo de un determinado fármaco, el médico verá la posibilidad de sustituirlo por otro que tenga una acción menos perjudicial sobre la esfera sexual, disminuir la dosis, suspenderlo temporariamente, utilizar antídotos, etc.
Si en cambio el especialista o terapeuta en  sexología encuentra ciertas causas inmediatas (es decir mecanismos psicológicos, conductuales o de la interacción presentes en la escena sexual) en la base del trastorno, trabajará para su rápida modificación.

Deseo Sexual Hiperactivo o Adicción Sexual:

En esta situación no existe control del impulso sobre el deseo sexual, el cual se impone a la voluntad de la persona y por lo tanto no permite una vida con un desenvolvimiento saludable. El impulso sexual domina al pensamiento y prevalece sobre otro tipo de intereses (laborales, afectivos, pareja, etc.) impidiendo desarrollarse en esos aspectos.

Satisfacer un deseo sexual, que  es insaciable, se convierte en una pesadilla porque todo el resto pasa a segundo plano. El rendimiento laboral, intelectual, las relaciones sociales y de pareja no pueden desenvolverse de manera normal y eso provoca sufrimiento psíquico en la persona que lo padece  y su entorno.

La Adicción Sexual es cada vez más una situación común en una sociedad capitalista y consumista que fomenta las adicciones y el “todo ya”, aunque específicamente este tipo de adicción se da con mucha más frecuencia en hombres que en mujeres. La “ninfomanía” (Adicción Sexual femenina) es más una fantasía de los hombres, del mundo del cine que una realidad clínica.

El tratamiento de este trastorno no necesariamente debe estar en manos de un especialista en sexología, pero sí de un equipo multidisciplinario que indique estudios especiales y tratamiento farmacológico.

FASE DE EXCITACIÓN.

Cuando el trastorno aparece en la fase de excitación se presenta la Disfunción Sexual Eréctil en el hombre y la Disfunción sexual orgásmica tipo I en la mujer (mal llamada frigidez). En ambos casos, la insuficiente vasocongestión dificulta la función eréctil en el hombre y la lubricación y dilatación vaginal en la mujer.

Disfunción Sexual Eréctil:

La Disfunción Eréctil es la incapacidad para lograr y/o mantener una erección suficientemente rígida para la penetración hasta la finalización del ejercicio de la función sexual o coito. A pesar de ser un cuadro frecuente, algunos dicen que solamente el 11% de esos hombres  consultan a un profesional para tratarse. Con el advenimiento de los vasoerectores la automedicación se ha hecho muy frecuente, incluso existe un aumento significativo de infección por VIH/SIDA en hombres mayores de 50 años, por la automedicacion y de no  usar el preservativo como metodo de prevencion de las infecciones de transmision sexual, lo peor es que las personas infectadas con alguna ITS y no "tratadas terapeuticamente" son una cadena de transmision de dicha infeccion, si tienen una vida sexual promiscua.

Para referirnos a las causas es absolutamente necesario utilizar un enfoque interdisciplinario, y hablamos de una causalidad predominantemente física o predominantemente psicológica.

Las causas físicas más comunes son vasculares (hipertensión arterial, tabaquismo, fuga venosa), neurológicas (diabetes, esclerosis múltiple, alcoholismo, fracturas pélvicas), hormonales, quirúrgicas (operaciones de próstata,vejiga), medicamentosas (psicofármacos, antihipertensivos, antiácidos o de la esfera gástrica), entre otras.

Con respecto a las causas psicológicas, encontramos en la base de la Disfunción Eréctil algunos trastornos psiquiátricos (depresión, trastornos de ansiedad, esquizofrenia), factores vinculares (hostilidad conyugal, incompatibilidad sexual, crisis conyugales), mecanismos psicológicos presentes en la relación sexual (ansiedad anticipatoria, temor al fracaso, incapacidad para abandonarse a la experiencia sexual, monitoreo permanente de la función eréctil), factores ligados a la educación sexual (información falsa, degradación de la sexualidad, autoexigencia), entre otras.

Trastorno de la Excitación Sexual en la mujer:

El Trastorno de la Excitación Sexual en la mujer consiste en la dificultad para obtener una respuesta de excitación (lubricación y dilatación de la Vagina) suficiente para llevar adelante una relación sexual completa y satisfactoria.

En épocas pasadas se denominaba “frígida” a la mujer que tenía problemas para excitarse,  actualmente se ha abandonado esta denominación desde la ciencia por ser incorrecta y peyorativa (aunque desde el  común sigue siendo utilizada, para descalificar).

El Trastorno de la Excitación Sexual en la mujer o disfunción orgásmica tipo I es poco frecuente, a diferencia de la alta frecuencia registrada en el trastorno correspondiente a la fase de excitación en los hombres (Disfunción Eréctil).  Al igual que el  Hombre, existen factores médicos y psicológicos que están presentes en mayor o menor medida en este cuadro.

 Lo que mas se observa en las mujeres es la disfunción orgásmica tipo II, en la cual esta presente el deseo sexual, la excitación (lubricación y dilatación vaginal) pero no se alcanza el “clímax” o respuesta orgásmica (contracción muscular y la sensación de placer) e igualmente consultan muy poco por ello.

Las causas físicas más habituales son: bajo nivel de estrógenos después de la menopausia, trastornos neurológicos ((lesiones o enfermedades del Sistema Nervioso Central, diabetes, alcoholismo, etc.), trastornos endocrinos, infecciones vaginales, medicaciones (psicofármacos y otras).

Dentro de las causas psicológicas, encontramos las siguientes: ansiedad por el rendimiento (la mujer está preocupada por su rendimiento sexual lo cual dificulta su relajación, pero a su vez piensa que una mujer "decente" no tiene porque ocuparse de esas cosas..), rol de espectadora (la mujer monitorea su respuesta de excitación bloqueando los reflejos que constituyen esa respuesta), inadecuada estimulación física ( En muy frecuente que la pareja estimula a la mujer por muy poco tiempo, de manera apresurada, directamente en la zona genital, o de una forma diferente a la que ella espera, o él también tiene una disfunción sexual como lo es la eyaculación rápida o hay una fijación de método); comunicación deficiente respecto de lo que excita y lo que enfría a los miembros de la pareja.

FASE DE ORGASMO

En la fase orgásmica tenemos en el hombre Eyaculación rápida; Eyaculación Retardada o Aneyaculación entre otros, y en la mujer Anorgasmia o disfunción orgásmica tipo II.

Eyaculación Rápida:

Las definiciones de Eyaculación Rápida han ido variando a lo largo de las épocas. En algún momento se pudieron establecer criterios temporales que definían objetivamente lo que era una duración coital normal o anormal. Hoy pensamos que un hombre presenta esta disfunción cuando eyacula antes de lo que desea, es decir que no tiene un control voluntario o autopercepción del reflejo eyaculatorio.

Por supuesto que para hacer el diagnóstico de Eyaculación Rápida las dificultades deben ocurrir con regularidad e instaladas en el tiempo. La mayoría de las veces se trata de un trastorno sexual  primario, es decir que el individuo lo padece desde el inicio de la actividad de la función sexual, manteniéndose o agravándose hasta el momento en que se decide  ir a la consulta.

Los factores que provocan esta situación  son múltiples, la más frecuente está asociada al aprendizaje. Desde este punto de vista se piensa que la Eyaculación Rápida es producto de un mal aprendizaje del control de la respuesta orgásmica. En este sentido son determinantes las experiencias masturbatorias o auto ejercicio de la función sexual en la adolescencia y de las primeras relaciones sexuales. Habitualmente encontramos que estos hombres  se han condicionado a una   auto estimulación particularmente rápida, tratándose de una  simple descarga sin buscar la manera de prolongar el placer de la excitación previa al orgasmo.

A veces circunstancias o contexto inciden en la situacion previamente condicionada condicionada (falta de tiempo, espacio, información, educación de la sexualidad formal idonea que tome estos aspectos y no las charlas punitivas de una hora en el salon de clase muy lejana de la realidad de la adolescencia o pre puber, etc.)

Por lo general las primeras experiencias sexuales. Si se dan de manera rápida, como ocurre con las relaciones sexuales con trabajadoras sexuales, en un auto, en un lugar donde puede llegar alguien sorpresivamente, etc., también determinan esos condicionamientos la conducta coital. En síntesis, por uno u otro motivo se crea una mala costumbre o condicionamiento que luego la persona por sus propios medios no puede invertir o modificar.

El otro factor absolutamente relevante es la ansiedad u otros estados emocionales y psíquicos por el rendimiento sexual, entendida como la preocupación marcada por no eyacular. Tengamos en cuenta lo siguiente: no hay control posible si no percibo claramente las sensaciones que mi cuerpo me transmite. La regulación normal de la excitación sexual se lleva a cabo modificando las condiciones (estímulos sexuales) de acuerdo con la información que recibimos del estado de nuestra excitación.

La ansiedad, además de acelerarnos involuntariamente, se caracteriza porque el Individuo está tan preocupado y tenso por eyacular rápido o no eyacular y  pendiente de la excitación de la mujer,si lograra satisfacerla porque entra en "juego su masculinidad", en ese estado de tension   no siente lo que pasa con su cuerpo y cuando quiere tomar conciencia ya es demasiado tarde y no hay nada que hacer. Por esto decimos que la persona con eyaculación rápida no sufre de un exceso de excitación, sino de un exceso de ansiedad.

Eyaculación Retardada o Aneyaculación:

En este caso tampoco hay control de la eyaculación, pero al contrario de la Eyaculación rápida el hombre  eyacula mucho tiempo después de lo deseado o Incluso no puede eyacular. No es el problema más frecuente en los hombres, ya que habitualmente la dificultad radica en no poder contenerse.
A veces es producto de otra disfunción sexual, por ejemplo disminución del deseo o de la firmeza eréctil.

Las causas psicológicas más frecuentes son: hábitos masturbatorios no convencionales, por ejemplo presionar fuertemente el Pene con las manos o contra el colchón, de modo tal que las paredes de la Vagina no presionan ni estimulan lo necesario para provocar la eyaculación al estar acostumbrado a un estímulo más intenso; también la ansiedad por el rendimiento, incapacidad para relajarse, incompatibilidad sexual, dificultades de pareja, depresión u otros trastornos psicológicos.

Las causas físicas que encontramos son dosis altas de alcohol, narcóticos y sedantes; antidepresivos Tricíclicos e IRSS; trastornos neurológicos producidos por lesiones, accidentes, cirugías o enfermedades (diabetes, alcoholismo, hernia de discos, esclerosis múltiple).

Disfunción Orgásmica tipo II:

La Disfunción Orgásmica tipo II, es una de las consultas y preocupaciones más comunes en las mujeres y sus parejas. Se trata de la ausencia o retraso en la respuesta orgásmica tras una fase de excitación sexual normal y la presencia de estimulación efectiva. Estas mujeres en general tienen un interés sexual normal, se excitan sin dificultades y llegan hasta la fase de meseta (máxima excitación sexual) sin poder “gatillar” el orgasmo, es decir que no se desencadena el reflejo. Es importante señalar que las mujeres que no alcanzan el orgasmo solamente con la estimulación coital pero sí con la ayuda de otros medios (manual, oral, uso de un masajeador eléctrico, etc.) no son anorgásmicas, tienen fijación de método
(Que también es una patología o disfunción sexual).

De hecho, según las conclusiones de diversos estudios de investigación refieren que sólo 3 de cada 10 mujeres consiguen su orgasmo con el estímulo exclusivo de la penetración vaginal, sin estimulación clitorídea directa. De allí la practica muy extendida en el continente africano y diversos países de la mutilación genital en las mujeres a partir de los 3 años de edad bajo las condiciones mas crueles que se puedan imaginar…..

Este trastorno lo sufre la mujer por no poder completar el ciclo de su respuesta sexual, y el hombre por sentirse responsable del problema y “poco útil en su rol de masculinidad”. Para la mayoría de las parejas, el orgasmo de la mujer no sólo indica la satisfacción sexual experimentada por ella, sinocomo lo mencione en parrafos anteriores,  también la habilidad sexual de él, reafirma su masculinidad. Y con el conocimiento que hoy dia las mujeres pueden accesar o segun su experiencia previa, por supuesto que quiera o no, caera en la comparacion, que muchas veces no puede decir o sugerir recomendaciones, porque esta cuestionando asuntos de masculinidad, que tendra como retroalimentacion una respuesta violenta.....suele ocurrir

Tambien la  mayoría de las mujeres que tienen este problema, no han aprendido a conocer sus puntos físicos sensibles y la manera de estimularlos, habiendo tenido la mayoría una experiencia masturbatoria pobre en cantidad y calidad y también las condiciones de iniciación sexual similar a los hombres que padecen de eyaculación rápida. Es muy frecuente ver parejas en las que él tiene eyaculación rápida y ella disfunción orgásmica tipo II. Ambas disfunciones se “retroalimentan”

El orgasmo es una respuesta refleja desencadenada por los estímulos proporcionados de manera efectiva. Por lo tanto, si la mujer no sabe qué parte de su anatomía física y genital estimular y de qué manera hacerlo, no podrá alcanzar el orgasmo sola ni transmitirle a su pareja cómo estimularla adecuadamente. La pareja por su parte, difícilmente pueda adivinar cuales son los medios que conducen al orgasmo, ya que los métodos de estimulación sexual del hombre y de la mujer son esencialmente distintos.

Es común también en la mujer con este problema, la ansiedad por el rendimiento (ya descripta en otras disfunciones) y la hipervigilancia de la propia respuesta sexual, que impiden el abandono a la experiencia sexual y bloquean el “gatillo” orgásmico.

Por último, en algunos casos la Disfunción Orgásmica tipo II es producto de la inadecuada o insuficiente estimulación sexual por parte de la pareja, a veces sostenida por la complicidad que proporciona la ausencia de diálogo sexual, los antecedentes de experiencias traumáticas, una estricta educación religiosa y moralista, el aprendizaje social del genero donde a la mujer se le niega el aprendizaje del placer, etc.

Las causas físicas son poco comunes. Algunas de ellas son: dosis altas de alcohol, narcóticos y sedantes; antidepresivos Tricíclicos e IRSS; trastornos neurológicos producidos por lesiones, accidentes, cirugías o enfermedades (diabetes, alcoholismo, hernia de discos, esclerosis múltiple).

Vaginismo:

Es la contracción involuntaria de los músculos que rodean la entrada de la Vagina y que impide la penetración. Se produce cuando el Pene o algún objeto intentan ingresar en la Vagina, dando lugar a un reflejo condicionado (respuesta automática aprendida) que la mujer no puede controlar.

Habitualmente se trata de un trastorno presente desde el inicio de la actividad sexual. En algunos casos es síntoma de una Fobia Sexual (general o ala penetración), y en otros una respuesta aprendida producto de la falta de información, el temor al dolor, inexperiencia sexual o un inicio sexual insatisfactorio, educación religiosa y moralista muy estricta. A veces (aunque de modo poco frecuente) se presenta luego de un período de tiempo de actividad sexual satisfactoria como consecuencia de dolores por causas médicas, situaciones traumáticas, trastornos psicológicos o del vínculo de pareja.

Las mujeres con Vaginismo tienen una buena capacidad sexual para excitarse e incluso alcanzar el orgasmo. Su problema es específicamente la penetración. El Vaginismo es la causa principal de los Matrimonios No Consumados.

Incompatibilidad sexual:

La pareja no coincide con las expectativas sexuales (el llamado “mapa de amor”) de la persona. Por lo tanto el deseo sexual y la respuesta sexual se ven comprometidos al no resultar el otro atractivo para uno. Para ser claro, no coinciden las preferencias sexuales (características físicas, personalidad, comportamiento sexual) con las particularidades del compañero/a.

Suele ser común en las parejas que no se eligieron por la atracción sexual sino por otros factores: seguridad afectiva, deseo de formar una familia, presiones externas, interés económico, un mientras tanto… etc.

Desintonía en la frecuencia sexual:

Hay un desacuerdo entre las necesidades de frecuencia sexual entre los miembros de la pareja. Uno de ellos tiene una frecuencia más alta y el otro más baja. Si no hay una modalidad funcional de comunicación esta discrepancia puede conducir a acusaciones mutuas de ser enfermo (por falta o por exceso) y así el alejamiento es cada vez mayor. En general encontramos que ninguno de los dos es “enfermo”, sino que se encuentran ubicados en los dos polos opuestos del deseo sexual normal: uno en el “normal alto” (deseo sexual alto, buena respuesta sexual y búsqueda de estímulos sexuales) y otro en el “normal bajo” (buena respuesta sexual, presencia de fantasías sexuales aunque menos frecuentes y no búsqueda de relación sexual pero sí respuesta ante el estímulo sexual).

En la terapia de rehabilitación de la salud sexual se trabaja para esclarecer criterios de normalidad y anormalidad, y en la búsqueda de un acuerdo que concilie las diferencias entre los miembros de la pareja. El tratamiento se diseña de acuerdo a la causa diagnosticada.

Algunas clasificaciones para tener en cuenta

¿Primario o secundario?
Éste ítem hace referencia al momento de inicio de la Disfunción Sexual. Si la persona la padece desde el inicio de la actividad sexual entonces se trata de un trastorno “primario”. Si al contrario aparece luego de un período de actividad sexual satisfactoria es “secundario”.

¿Generalizado o situacional?

Un trastorno “generalizado” se manifiesta en todas las situaciones de relación sexual.  Un trastorno “situacional” es específico a una situación determinada y el funcionamiento sexual es satisfactorio en otras situaciones. Por ejemplo el problema se presenta en la pareja estable y no en la relación paralela; o se produce en situaciones predecibles y no en actos espontáneos, etc.

Gravedad de la disfunción

La gravedad de la disfunción  depende de la frecuencia con que se presenta. Por ejemplo si aparece una de cada cuatro veces (25%) es “leve”; dos de cada cuatro veces (50%) “moderado”; tres de cada cuatro veces (75%) grave; cuatro de cada cuatro veces (100%) “severo”.

También hay que  considerar el tiempo de evolución de la disfunción. En general para diagnosticar una Disfunción Sexual como tal la dificultad debe aparecer durante un período de tres a seis meses como mínimo.

¿Psicológico u orgánico, mixto?

Aquí se entra  en  polémica. La mayoría de  expertos y expertas en su experiencia profesional saben que las disfunciones  no son totalmente psicológicas o físicas. Se refiere a  términos  “predominantemente psicológicos” o “predominantemente orgánicos”. Los conocimientos del profesional, su experiencia y las diferentes pruebas diagnósticas que implementa son las herramientas para precisar el diagnóstico y planificar la intervención en la rehabilitación de la salud sexual.


domingo, 5 de junio de 2011

Embarazo adolescente: una cuestión de inequidad

Durante mucho tiempo los términos sexo y género se utilizaron indistintamente para referenciar al hombre y a la mujer. Hoy se reserva el término sexo para definir las diferencias genitales, biológicas y fisiológicas del hombre y de la mujer, y el de género, para definir el conjunto de rasgos de personalidad, actitudes, afectos, valores, creencias, conductas, actividades, que la sociedad asigna  al hombre y a la mujer. El género es un concepto relacional y diferencial. Es relacional en tanto la noción de género relaciona a las mujeres con el hombre, especialmente en las relaciones de poder. Es diferencial porque los estudios de género se basan en cómo se diferencian hombres y mujeres a partir de la diferencia sexual. Esta diferenciación es producto de un largo proceso histórico de construcción social, que no solo promueve diferencias entre los géneros sino que a la vez ellas implican relaciones de desigualdad y jerarquías de poder entre ambos sexos.

 En nuestro país donde las mujeres de nivel socio económico bajo, (las mas pobres mantienen una tasa de fecundidad alta y las adolescentes, una se pregunta; si se debería tener estrategias de prevención para ambas poblaciones, hasta donde, ¿una incide sobre la otra?

 Venezuela ocupaba hace algunos años el primer lugar en Suramérica en embarazo en adolescente o embarazo temprano, aun no me acostumbro a ese termino, porque considero que es el embarazo que ocurre en una etapa de la vida que es precisamente en la adolescencia, también aclaro que no estoy actualizada en las estadísticas. Deseo ser cuidadosa y por ello aclarar que obviamente no se trata más que de una opinión muy personal, de la experiencia profesional cotidiana.  Pero el embarazo en adolescentes trata de una problemática sumamente compleja, determinada por numerosos condicionantes de índole personal, familiar y social, requiriendo de un análisis profundo acerca de la constitución de la subjetividad en esta niñas y niños que transitan la adolescencia, de un contexto histórico social y sus diversas formas de impacto en las diferentes clases sociales.

 El embarazo adolescente coloca a las niñas y jóvenes en una situación de gran vulnerabilidad pues, en primer término ocurre durante una etapa de profundos cambios bio psicosociales  de la adolescencia. Definimos a la adolescencia como una etapa de transición hacia la adultez. En esta etapa surgen interrogantes acerca de su identidad, "¿quién soy?" “¿Qué quiero?” “¿A dónde voy?”. (Todas y todos pasamos por allí) en esta etapa de la vida, con sus cuestionamientos acerca de la identidad, sólo se produce en situaciones de transición. Esta etapa de tránsito hacia la adultez, que no por ser de tránsito es corta o pasajera, tiene que ver con un período muy importante de nuestros cambios fisiológicos en la vida de los seres humanos: la capacidad de dar vida.

También socio culturalmente se presenta un gran problema de inequidad con lo que ha sido el aprendizaje del género: el embarazo, con la particularidad de trascender en ese momento de plena maduración, crecimiento de la niña, y para el que difícilmente pueda estar preparado su cuerpo y su psiquis. La experiencia del embarazo marca un hito en la psicosexualidad de la mujer y puede estar acompañada por fantasías y ansiedades muy diversas, para cuya dilucidación es necesario tener en cuenta las circunstancias en que se produjo el embarazo, el deseo o el no deseo y la historia de vida personal y familiar. Sobre todo tomando en cuenta que no es un hecho aislado, ni que simplemente dependa de la niña, aunque en el nivel del discurso social se diga "se embarazó" o quedo embarazada", como un hecho natural, si se es mujer por lo tanto es esperable que se embarace. Porque el hombre, aunque participe, jamás es su problema, la sociedad no espera de él  que sea padre a temprana edad, al contrario, es un hecho de “reafirmación de su masculinidad” que todo el mundo aplaude…. Por añadidura el entorno familiar o social trata por todos los medios de que ese niño o adolescente no se responsabilice de ese embarazo, hasta lo llegan a sacar de la comunidad, lo cambian de escuela porque ese niño no es de él….. tanto es así, que hay dichos populares: “recojan sus gallinas, que mi gallo anda suelto”

Las representaciones acerca de la maternidad que la sociedad impone desde muy tempana edad a la mujer, el producto de ser madre y el sentimiento subjetivo que surge a partir del futuro hijo/ hija y del vínculo que se establezca con el producto del embarazo. Realizar una función materna que no siempre eligió, la coloca en posición de sometimiento a su biología, ciñéndola a un futuro regulado por su condición maternal y probablemente poco vinculado con la dinámica de la adolescencia, la que a su vez reclama protección y contención . La maternidad adolescente involucra a dos seres, una niña-madre, que no ha completado su desarrollo y un futuro hija/o en gestación; ambos necesitados de apoyo Familiar y Social, por lo cual es necesario contener emocionalmente a esta joven, cubrir ese apoyo  es necesario, para que ella a su vez pueda ejercer su propia función materna con madurez y fortaleza emocional.

Numerosos estudios demuestran que no todas las niñas están expuestas por igual a la posibilidad de tener un hijo antes de cumplir los 18 años, existen cuestiones de edad, de género y de clase social que generan esta desigualdad. Cuando me refiero a la edad como factor de desigualdad, en realidad, lo que  se pretende, es tener en cuenta las diferencias que resultan de los distintos momentos o sub etapas de la etapa adolescente, ya que no es lo mismo un embarazo a los 10 o 13 años que a los 18.

Desde una perspectiva psicológica, podemos suponer que a los 18 años, se producirá una ruptura progresiva de los vínculos parentales tendientes a una mayor autonomía. Al mismo tiempo el erotismo a esa edad, demanda un procesamiento psíquico que no responde exclusivamente a las variables del desarrollo físico, sino que reclaman niveles afectivos mas comprometidos.

 Una adolescente de 10 - 13 años, viviendo la  pubertad y aun la niñez, dispone de una sexualidad que, por lo general, no sabe como manejar, no demandada por exigencias funcionales, pero sí la influencia de los medios de comunicación, pares o modelamientos sociales de su entorno que pueden conducirla a ensayos tempranos. Por otra parte, no puede desconocerse que gran parte de los embarazos ocurridos en estas edades son producto de situaciones de abuso sexual o violación.

Desde la perspectiva de género, sabemos que la maternidad adolescente coloca a estas jóvenes o niñas madres en una situación de desventaja en cuanto a su autonomía psíquica, a su desarrollo personal e inserción social.

Al explorar sobre la circunstancias en que se produce el embarazo, nos encontramos con que no siempre es producto de una relación consolidada, de una pareja de enamorados que se embarazan y quiere tener un bebé, en muchos casos es el resultado de una relación casual, donde la pareja se desentiende del producto de la concepción. La maternidad en esta etapa, suele conducir a uniones que quizás no se hubieran realizado en otras circunstancias y que conforman  altos niveles de fracaso. La situación de abandono de la pareja en cualquiera de los momentos del embarazo, coloca a las adolescentes en la categoría de madres solas o solteras, con todas las consecuencias que ello implica.

 Acerca de estos asuntos de la relación de pareja, seria  interesante analizar las tendencias y comportamientos que circulan en el imaginario social. La prolongación de la etapa de la adolescencia, la modificación de los ideales que los adultos proponían a los adolescentes y la incorporación de sus propias demandas, generalmente opuestas a las pretensiones de los mayores, ha conducido en este aspecto a una autonomía en el seno de la familia y al ejercicio de la sexualidad por fuera de la alianza matrimonial. Así mismo, la soledad como estado posible, no desventurado o desprestigiado socialmente, como ocurriera tiempo atrás, quedando subjetivizada.

 Sin embargo, también se mantiene la tendencia, consistente en considerar que la felicidad se construye de a dos y se consolida con la aparición de descendientes. Desde esta perspectiva, persiste en la mujer, el deseo consciente o inconsciente de "ser elegida", en la convicción de quedar socialmente en una situación de ventaja. Y es lo que muchas veces observamos en los lugares socioeconómicamente deprimidos, que   es un “asunto de status”, salir embarazada del malandro o guapetón del barrio y varias jovencitas compiten por ese afecto y ser la elegida (para bien o para mal) da prestigio.

La interpretación del embarazo adolescente en los diferentes estratos sociales debería realizarse teniendo en cuenta las demandas de las propias metas funcionales y también lo que en cada medio social significa el embarazo. En ciertos niveles, donde la embarazada adolescente es a su vez hija de una mamá que se embarazó siendo adolescente, y que tiene otra hermana que tiene otro bebé, hay una naturalización de esa situación (se repite el guión).

 Las diferencias de clase social son muy evidentes tanto en el significado que se le otorga a ese embarazo como a los recursos cognitivos y materiales con los que cada niña cuenta para afrontar esa situación. Numerosos estudios muestran que las consecuencias del embarazo adolescente colocan a estas jóvenes en una situación de desventaja con relación a sus pares que no han pasado por tal situación. Aunque en algunos casos el embarazo en las adolescentes puede llegar a término en condiciones que no alteran significativamente la calidad de vida de las embarazada, en la mayoría de los casos pueden tener efectos devastadores.

 Diversos estudios comparativos demuestran que las posibilidades de pobreza para las adolescentes que tienen un hijo/a son siete veces mayores que para las adolescentes no embarazadas. A su vez las posibilidades de divorcio o separación de su compañero son tres veces mayores para las adolescentes que tuvieron un hijo/a y los salarios que recibirán serán considerablemente inferiores que los de las adolescentes no embarazadas.

 Con respecto a los hijos/as de las adolescentes embarazadas, la prematurez, el bajo peso al nacer y la mortalidad perinatal y neonatal son mucho mayores en ellos que los nacidos de mujeres adultas. Además, los hijos/as de madres adolescentes presentan el riesgo más alto de maltrato físico, de negligencia en su cuidado, de desnutrición, de retardo físico y emocional.


 La crisis familiares y la adolescente embarazada

 Es importante analizar el desarrollo de las crisis familiares que se genera a partir de la irrupción del embarazo de la adolescente al interior del grupo familiar, crisis que recorrerá diversos caminos dada la variedad de circunstancias que la determinan y la capacidad de protección y de contención disponible. Aquí nos encontramos con una diversidad de respuestas posibles que van desde: generar un espacio de contención y apoyo hasta el otro extremo de la expulsión del hogar, en las que estas jóvenes o niñas comienzan a deambular buscando algún familiar cercano y casos también  viviendo en las calles. 

 En otros casos, pasada la crisis, permanecen en el hogar pero con escasas posibilidades de continuar sus estudios o conseguir un trabajo para atender las nuevas necesidades materiales que demandará el bebé. En las clases sociales de un mejor nivel socioeconómico, los padres suelen hacerse cargo de la situación previendo los recursos necesarios para que la joven pueda continuar con sus estudios y actividades habituales, o donde un alto porcentaje de casos, la solución es el aborto, ( por eso es la famosa frase del movimiento de mujeres organizadas: “las pobres mueren y las ricas abortan”) otro problema invisibilizado que muchas sociedades no quieren admitir y mucho menos plantear soluciones.

 Las y los adolescentes y su sexualidad

¿Qué motivos llevan a las  niñas y adolescentes a iniciar su vida sexual?

 La mayoría intenta expresar  afecto, al contrario de  los hombres para quienes el afecto pasa a un segundo lugar, primero esta el deseo, el experimentar y poner en practica su masculinidad. El afecto o el “amor” es la emoción  dominante en  las mujeres que buscan en la relación sexual, afirmando que es lo más lindo en ella es estar juntos y quererse. El cuento de hadas, de el príncipe azul, etc…, que los medios de comunicación se encargan de perpetuar en las mujeres (novelas rosa, por ejemplo) Mientras que a los hombres se le enseña a ser “play Boy”.

Muy lamentablemente, considero que no hemos asumido una educación de la sexualidad con perspectiva de genero desde la realidad de nuestros adolescentes, construir con ellos y desde los valores positivos una educación de la sexualidad integral y de calidad. Muchos adultos voltean la cara o cierran los ojos o son punitivos al extremo..

¿Que preguntan las muchachas y muchachos?

 ¿Cómo hacer para no quedar embarazada? ¿Cómo se hace una relación sexual? ¿Cómo podemos prevenirlo? ¿Cómo debería ser la primera vez?
¿Cómo hacen un bebe una mujer y un hombre?; ¿Para quedar embarazadas, hay que tener relaciones sexuales?
 ¿Cómo nos quedamos embarazadas las mujeres?, ¿Cómo nos damos cuenta?; ¿es bueno o es malo?; ¿cómo hacemos para cuidarnos?
¿Como te sientes cuando estás haciendo las relaciones sexuales?; ¿Es normal que a las mujeres les venga la menstruación?; ¿cómo es para no quedar embarazadas?
¿Qué pasa cuando una muchacha se hace un aborto?; qué siente una mujer cuando hace el amor? Cómo se hace el sexo?; ¿cómo se puede contagiar el sida?
 ¿Se puede tener relaciones sexuales con la menstruación?; ¿existe el amor a primera vista?; ¿qué es el espermatozoide y el pene?; ¿cómo una mujer puede cuidarse del embarazo?; ¿a los cuántos años te llega la menstruación, y a los cuántos años una adolescente puede quedar embarazada?; ¿qué son los ovarios?; ¿cómo me doy cuenta que estoy embarazada?
¿Por qué a algunas mujeres les duele cuando tienen sexo?; ¿para qué necesitas ponerte preservativos si no sirve?; ¿a qué edad empiezan a tener espermas los hombres? ¿ como sé que ya tengo espermatozoide?
¿Cómo es el desarrollo de un hombre?
¿En la primera relación sexual siempre se quedan embarazadas si no se cuidan ninguno de los dos?
 ¿Cómo rompen la virginidad los hombres?

 Estas preguntas  y preocupaciones manifestadas por las y los adolescentes nos muestran de alguna manera los caminos hacia donde orientar el abordaje de esta situación, quedando las clásicas charlas sobre educación sexual, preferentemente en las escuelas, como estrategias incompletas, al menos para abarcar la diversidad de factores que entran en juego, en la sexualidad de los y las adolescentes y en el embarazo. Mirar la sexualidad desde la perspectiva reproductiva y biologicista, implica limitar el ejercicio de nuestra sexualidad en cuanto placer, en cuanto a la expresión del amor a través del cuerpo, esencial para el desarrollo y ajuste de la personalidad, y como importante medio de comunicación interpersonal.